| Fernando's profileDARK DOES DIEPhotosBlogLists | Help |
DARK DOES DIELove is not a victory march. It's a cold and it's a broken hallelujah. |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
El méritoEs tarde y no sé bien de qué escribir, pero siento que necesito hacerlo, veremos qué sale.(veremos si lo publico). Es curioso cómo a estas horas de la noche las cosas se perciben de una manera distinta, parece que hay un remanso temporal que permite pensar, una especie de paréntesis. También es cierto que por la noche se suelen ver las cosas más negras que por el día, y no pretendo hacer un mal chiste, tan sólo es que es así. El día a día tiene sus sinsabores, también es cierto, y muchas veces las cortas miras de uno no le dejan ver más que esos sinsabores alrededor, cuando mirando a la media distancia las cosas no están tan mal. (por lo pronto me espera una visita este fin de semana y dos conciertos que prometen mucho… y en gran compañía, que es lo importante). El tiempo cura todo, yo lo sé y yo me lo estoy aplicando: una mala racha, y ésta no en el terreno personal, termina por pasar, y ya surgirá una mejor, pero no olvidemos que para que eso ocurra hay que echarle huevos y tirar p’alante porque los problemas no se solucionan solos, no señor. Además, no hay que desdeñar lo importantes que son las malas rachas, me explico: no me quiero imaginar lo aburrida que sería la vida si no hubiera malos momentos. Estoy firmemente convencido de que los buenos momentos se disfrutan mucho porque antes se han probado los malos. ¿Por qué sino sentimos esa gran liberación y esa fabulosa sensación de éxito cuando, después de muchos años y muchísimas horas de estudio y sufrimiento, obtenemos el título universitario de marras?. Si lo regalaran no sería tan especial, y si no hubiéramos pasado por noches de nervios, ataques de pánico ante algún examen crucial y momentos de impotencia por alguna nota injusta, no nos habríamos hecho tan fuertes. Lo que quiero decir es que de todo hay que sacar una enseñanza, de todo debemos procurar sacar algo positivo, porque lo negativo no ayuda a crecer. Recuerdo que cuando era yo pequeño, (y no tan pequeño) en alguna ocasión en la que yo quería hacer algo, lo que fuera, muchas veces mi padre me hacía rabiar diciendo que lo que tenía que hacer era otra cosa muy diferente: - Ya, papá, pero es que no tiene sentido que haga eso si no me apetece. - Hijo, es que si te apeteciera, no tendría mérito. Y sí, conseguía hacerme rabiar, y él se reía bien a gusto. No digo que lleguemos al absurdo que mi padre me proponía, pero lo cierto es que ahí dentro hay mucha razón, ¿no creéis?. (Sí, la entrada ha quedado un tanto deslavazada, qué se le va a hacer, aun así la voy a publicar. Espero me perdonéis) El orden de las páginasHoy he vuelto a debutar en algo. En realidad ha sido algo parecido a un cuentacuentos, pero no exactamente lo mismo. A través del grupo de teatro en el que llevo participando desde hace más de un año, la directora de la Escuela de Música Nicolás Salmerón contactó conmigo para proponerme participar en un Paseo Musical. ¿Que qué es un Paseo Musical?, pues bien, yo tampoco lo tenía claro pero le dije que sí sin dudarlo. La experiencia ha sido fantástica y ha consistido en lo siguiente: mi labor era guiar al público, principalmente padres y familiares de los estudiantes, a través de un recorrido por el Parque de Berlín, muy cercano a la escuela. A lo largo del recorrido íbamos encontrándonos con formaciones de alumnos de la Escuela que nos deleitaban con una pieza en la que han venido trabajando las últimas semanas. Intercalando las actuaciones de los niños, que eran los verdaderos protagonistas de la tarde, yo contaba pequeños cuentos o anécdotas que tuvieran que ver, en la medida de lo posible, con lo que los alumnos fueran a tocar. El caso es que para preparar esto he andado varias semanas buscando y rebuscando en libros, librerías y páginas de internet. Al final ha quedado un repertorio bastante gracioso y la gente ha salido muy contenta. Y yo más. Uno de los cuentos que más simpáticos me han resultado ha sido uno africano, recopilado de la maravillosa biblioteca digital Ciudad Seva (www.ciudadseva.com). Habla de no precipitarse en esta vida, de ir pasito a pasito y viviendo el día a día. (por cierto, he creído conveniente cambiar los testículos por las manos… no es que sean lo mismo, pero habiendo niños chicos delante… ¡qué sé yo!)
While you were sleepingHoy he querido jugar otra vez a traducir una canción que me tiene embobado últimamente, pero no para que vosotros os fijéis en una letra que a mí me gusta; esta vez ha sido por un motivo puramente egoísta. El caso es que cuando escuchaba esta canción no le prestaba mucha atención a la letra, pero cuando lo hacía no conseguía entender más que ideas sueltas e inconexas, así que decidí hoy traducirla para, por un lado compartir la canción en este espacio y, al mismo tiempo, descubrir yo su significado, conocer qué se escondía detrás de una música tan bonita. Bien, la canción pertenece a Elvis Perkins, un cantante norteamericano con una tormentosa existencia que, probablemente, ha ayudado a generar tan extrañas y bellas letras como la que aquí os presento. Pero quizá sea bueno poner en breves antecedentes, con ánimo de intentar entender mejor la canción que aquí nos ocupa: Elvis Perkins es un guitarrista a medio camino entre el folk, el pop y la música indie (si es que existe una definición concreta para este término). Se le ha comparado con Dylan, Nick Drake e incluso con Jeff Buckley y Micah P. Hinson. Más allá de su faceta artística, cabe destacar que es hijo del actor Anthony Perkins, fallecido a consecuencia del SIDA y cuyo trabajo más famoso fue su interpretación del asesino Norman Bates en Psicosis. La madre de Elvis Perkins falleció, a su vez, en uno de los aviones que se estrellaron contra el World Trade Center el 11 de Septiembre de 2001. Teniendo esto en cuenta, hay quien puede intentar explicarse la letra de la canción como un mensaje a su madre fallecida, pero sería un error. Según he podido leer en wikipedia, el disco al que pertenece la canción (Ash Wednesday, 2007) presenta los temas ordenados de forma cronológica, perteneciendo los primeros seis temas a fechas anteriores al 11-S y los temas restantes a fechas posteriores a dicha fecha y, por tanto, a la muerte de su madre. Así que como la canción en cuestión es el primer corte del disco, parece ser que su madre aún no había fallecido cuando la compuso. Hay quien interpreta la obra como una carta abierta de reproche a Dios, que permanece dormido mientras suceden cosas terribles en el mundo. Y a mí esa interpretación me parece bastante acertada. En cualquier caso, aquí os dejo con la canción y la letra, podréis encontrar imágenes poderosísimas en ella que merece la pena descubrir. Espero que os guste.
while you were sleeping
Mientras dormías Mis prejuicios con los 80Siempre había considerado a los años 80 como la peor década, musicalmente hablando, del siglo XX. Bueno, para precisar, partamos de que para mí, es decir, hasta donde mi reducida cultura musical alcanza, la música del siglo XX comienza a contarse a partir de los años 50. Digamos que los 50 fueron gloriosos gracias al sonido Motown y a la tremenda convulsión que supuso la música negra en la música popular. Los 60… fueron los Beatles, les acompañaron muchos otros grandes, pero digamos que yo, con mi reducida y particular capacidad de síntesis, los concentro en ellos… bueno, y en Bob Dylan y unos tipos que todavía hoy siguen dando guerra, los Rolling Stones. Sin embargo, siempre había considerado la década reina a los años 70, con toda la explosión que supusieron los sonidos psicodélicos de Led Zeppelin, Jimmy Hendrix, Pink Floyd y demás maravillosa comparsa, aderezados con un poquito de Janis Joplin y otro poquito de los Doors. Sin embargo mi obtusa mente se empeñaba en visualizar grupos dudosos cuando intentaba pensar en los 80. El caso es que ese error ya lo he conseguido subsanar, poco a poco y a base de obligarme a dar una nueva oportunidad a esa extraña década en la que yo era aún demasiado niño para entender lo que pasaba a mi alrededor. Y lo que pasó entonces fue, fundamentalmente, lo que se dio en llamar La Movida. Curiosamente, la Escuela de Caminos, que tan bien conozco, fue uno de los focos importantes de dicha Movida, y, también curiosamente, al parecer se le ha dado a posteriori mayor importancia de la que tuvo en su momento. Hace dos o tres años se celebraron varios homenajes y conmemoraciones de la Movida madrileña y, con motivo de tal acontecimiento, tuve ocasión de leer una entrevista a algunos de los personajes clave de aquellos años, no recuerdo si fue Alaska, o Antonio Vega, o algún otro personaje peculiar. El caso es que ese personaje decía que aquello que actualmente se recuerda como Movida madrileña no fue para tanto. No eran más que unos cuantos personajes haciendo conciertos aquí y allá, representaciones de teatro irreverentes allí dónde les dejaban y no fue una gran revolución como actualmente parece quererse recordar. Lo que sí parece, al margen de que Madrid fuera o no un hervidero de gente con pelos naranjas y camisetas rotas haciendo el manguán allá donde miraras, es que sí fueron unos años en lo que surgieron multitud de grupos y artistas con una creatividad desbordante, probablemente provocadas por las ansias de llamar la atención y rebelarse contra lo que había vivido el país durante los años anteriores, qué sé yo. Algunos de estos grupos tenían una calidad musical más que dudosa, circunstancia que subsanaban con letras provocadoras y/o estéticas imposibles. Sin embargo también surgieron algunos grupos que buscaban una calidad en sus composiciones y una solidez en su sonido, no todo eran poses, aunque también se marcaban la suya, ¡qué demonios!. Uno de estos grupos, Los Ronaldos, estaba liderado por Coque Malla, que desde hace ya unos años ha venido sacando discos en solitario. Yo nunca me había parado a escuchar ninguna de sus canciones, digamos que relacionarle con la, para mí entonces, fatídica década de los 80 constituía un muro infranqueable entre su música y mi persona. Como he dicho, ese prejuicio estúpido lo he ido subsanando y actualmente consigo disfrutar, y mucho, de algunos de los grupos que habían sido malditos para mí en su momento. Además, y para gran fortuna mía, he dado una oportunidad a Coque Malla y actualmente me encuentro escuchando una y otra vez su último disco. Os dejo con una de sus grandes canciones, un vals acolchadito y bonito, muy bonito.
La que se avecina
Aunque alguna ya está harta de oírmelo decir, lo cierto es que estoy realmente agotado. Están siendo semanas de muchísimo trabajo, y lo que es peor, trabajo de gran intensidad y ciertamente imprevisto (no sé cómo ocurre, pero siempre que salimos de un jaleo, ¡anda!, ¡si de repente aparece otro!… creo que voy siendo menos ingenuo…). Este fin de semana me toca currar sábado y domingo, así hasta el miércoles, que es cuando entregamos… lo que se dice una auténtica marathon de oficina; menos mal que recibo visita este sábado por la noche y, aunque no voy a poder disfrutar mucho de su compañía por culpa de lo obvio, sé que va a ser como un vaso de agua bien fría en medio del desierto. Por otro lado, estos últimos días se respira olor de verano en Madrid, está haciendo un tiempo maravilloso y precisamente por eso da más rabia estar todo el día metido en la oficina. Además se han concretado los planes veraniegos y ha surgido un conciertillo de Iván Ferreiro para dentro de unas semanas, con lo que puedo decir que se vislumbra de forma definitiva el final del túnel. Existen ocasiones en las que uno se encuentra metido en unos días de rutina asfixiante y embotadora que no le deja pensar con claridad, que no permite ver las cosas desde su justa perspectiva, digamos que son los famosos árboles que no permiten ver el bosque. Pues bien, un remedio que a mí me funciona a las mil maravillas es hacer uso de cierta música que me levanta el ánimo. En mi caso dos de estos grupos son Miranda! y La Casa Azul; los primeros resultan ser una exagerada caricatura de la música más ñoña, y de puro exagerado terminan siendo geniales y divertidos; los segundos es el señor Guille Milkiway, él solito, que tiene un afilado sentido para las melodías pegadizas y para las letras rosa chicle. Hoy he vuelto a hacer uso de “El disco de tu corazón” de Miranda! y veo las cosas de una manera mucho más positiva. Shhhhhh, un secreto… ¡Espinete no existe!
Lo advierto, no soy muy de monólogos (bueno sí, los que yo suelto sí, lo sé…) y, sin embargo, ahora voy a hablar de uno. Hace ya unos cuantos años se pusieron de moda los programas basados en monólogos, y la cosa estaba bien. La cosa estaba bien hasta que comenzaron a hacerse repetitivos; parecían todos cortados por el mismo patrón y siempre se tiraba de los mismos recursos para despertar la risa fácil entre el público. Imagino, aun así, que un monólogo no gusta sólo por su ingenio ni por la frescura del ejecutante, sino también por el interés que el tema del mismo despierte en el espectador. Es igual que esos e-mails que rememoran y homenajean a una generación (la generación de los nacidos entre el 75 y el 85 es, al parecer, la mía); por muy tontos que puedan llegar a ser, si a tí te despiertan recuerdos probablemente dejarán de parecer tan tontos. El caso es que desde hace ya un par de años llevaba oyendo hablar de un monólogo que permanece en cartel desde hace cuatro años, con lo sorprendente que ello resulta, especialmente en un espectáculo de este tipo. Me refiero a “Espinete no existe”, de Eduardo Aldán. Reconozco que iba con poca fe, la única que tenía venía provocada por los comentarios tan positivos que había escuchado sobre el espectáculo, y sin embargo me lo pasé francamente bien. A ver, que no se entienda mal, el espectáculo es sencillo pero resultón, más si el espectador pertenece a la famosa generación de los nacidos entre el 75 y el 85. Quizá por eso a mí me resultó particularmente grato, porque sé quién es Chema el panadero farlopero, he tenido un chándal azul con rayas blancas a los lados y uno de esos estuches de dos pisos Pelikán y puedo imaginarme la voz de Raphael entonando la melodía de Mazinger Z. Aun así, el monólogo no se centraba exclusivamente en las anécdotas y chascarrillos que rodean esa extraña década de los 80, no, realmente era una sucesión de reflexiones y anécdotas que bien podrían ser comunes a cualquier infancia, no sólo la de los niños de los 80. En cualquier caso, fue una buena manera de pasar la noche del sábado, reconozco que disfruto más con una buena obra de teatro, si es drama mejor, pero, porque a uno le guste el caviar no significa que no pueda disfrutar de un buen sandwich de mortadela, ¡qué carajo!. Cómo querer contar mucho y no decir casi nada.
Este pasado viernes fue mi estreno como cuentacuentos para niños, y lo fue con una sesión cuádruple que compartí con mi amigo Javi. Fue en Cañete, un pueblecito cordobés a unos cinco kilómetros de Bujalance, en la escuela dirigida por los padres de JAC. Yo fui de menos a más, los cuentos para los más pequeños (de 3 a 6 años) no salieron perfectos pero no estuvieron mal; de los cuentos para los otros tres grupos estoy plenamente satisfecho. Javi, sin embargo, lo bordó en los cuatro grupos, tiene mucho gancho con los niños, cosa que ni él mismo podía esperar. La experiencia fue maravillosa y la recordaré toda mi vida con mucho cariño. También ha sido el fin de semana en que, por fin, he conocido la mezquita de Córdoba. No diré nada, quienes la conozcan ya sabrán lo increíble que es, los que no… no saben lo que se pierden. Pero este fin de semana de tres días ha cundido mucho más: Inma y yo hicimos un pequeño recorrido de reconocimiento por Córdoba junto a Javi, lo justo para abrirle el apetito y obligarle a venir otra vez con ganas de descubrir más. También celebramos el XX aniversario de El Aguaero y la comunión de Juan García. Han sido una Semana Santa y dos fines de semana muy intensos que se resumen en pequeños grandes descubrimientos: Murakami mola, el puente colgante de Portugalete también mola; molan los “Éxitos del verano español, Vol. I y Vol. II”, mola Fuengirola, mola mi familia, mola Bujalance, molan los Mc Donald’s de Burgos, la Sociedad de Plateros y los fogones de Dª Rosa y Dª Mari Carmen (¡tú siempre arriba, mare!)… En estos últimos meses, he descubierto que molan muchas cosas, pero sobre todo, molan muchas personas que, mes a mes, voy conociendo más a fondo. Están siendo tiempos de reordenación de prioridades. Este último año ha sido como cuando uno mira a su colección de cedés y se da cuenta de que el tiempo los ha desordenado por completo. Todos están ahí, pero hace falta ordenarlos, así que uno se arma de fuerza, paciencia y, sobre todo, ilusión, y comienza a poner los innumerables títulos en orden. A lo largo de este año he sacado todos los discos de sus estantes y, después de mucho pensar, he logrado ordenarlos por orden de importancia (nada de órdenes alfabéticos o cronológicos). El volumen “Grandes éxitos profesionales” ha perdido puestos en la lista; sin embargo, hay clásicos que han escalado puestos de forma escandalosa, más concretamente “La pareja, la familia y los amigos, esas grandes pasiones. Greatest hits”. A veces uno no escucha mucho a los Beatles porque anda demasiado ocupado con el bombardeo de novedades en la lista de éxitos, pero cuando se recobra la serenidad… ¡qué demonios, los de Liverpool siguen estando ahí!. Sabéis a lo que me refiero. Siento que esta entrada haya quedado tan deslavazada, pero la estoy escribiendo en el reverso d eun billete de autobús ya utilizado mientras viajo en tren de vuelta a la cruda realidad madrileña… por cierto, cada vez me cuesta más soportar esta terrible ciudad, aunque… ya queda menos… Lo dicho, siento el desorden y la poca claridad de ideas, intentaré corregirme en el futuro. Besos. Un año y un díaUn día horrible no me permitió escribir esta entrada cuando correspondía, y hoy, que consigo sacar un rato para hacerlo, me temo que no voy a poder dedicarle más que dos minutos...
Hay hechos en la vida que afectan el discurrir de la misma de una manera demoledora y definitiva. Hay personas que también, y es a esa persona a la que quiero dedicar esta canción.
Un mal despertar
Suena un terrible estruendo y doy un salto sobrehumano para acallarlo. Mis ojos se quejan y quieren sonreír, pero tiene plomo en la punta de las pestañas y no hay quien pueda con ellos. Vuelvo a tumbarme en la cama, no sin antes haber realizado el heroico esfuerzo de accionar el interruptor de la lámpara que ocupa mi mesita de noche. Me digo: “¡no te duermas!, tienes que levantarte y caminar hacia la ducha”. Es inútil, sigo tirado en la cama hasta que la segunda alarma, esta vez la de mi móvil, interrumpe mi tranquilidad. Decido que ahora, tres minutos después de que sonara la primera alarma, ya es hora de levantarse, ya estoy mucho más descansado. Después de una ducha fugaz, un desayuno apresurado y después de organizar la bolsa del gimnasio y meter en ella el tupper con el almuerzo del día (hoy toca chuletas de cerdo y arroz), me demoro recogiendo el pijama y metiendo la ropa sucia en la caja rodante que guardo bajo mi cama. Cosas que tiene uno, cuando tengo tiempo me cuesta hacer estas cosas pero cuando voy con la hora pegada al culo me entretengo la mar de a gusto en estas chorradas. Ah, también aprovecho a hacer la cama, cómo no, todo sea por llegar tarde a la oficina. Apenas cruzo el umbral del portal y salgo a la calle soy consciente de dos cosas: la primera, hace frío, mucho frío; la segunda, ¡hoy hay huelga de metro!. Bien, parece que el día comienza de maravilla… menos mal que sólo quedan dos días y medio para coger las vacaciones con ganas. (y un día de nada para recibir lo más maravilloso de estas vacaciones). |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|